La Segunda Oportunidad. Curva con agua

En la época que estamos las lluvias son frecuentes, pero al conducir la lluvia puede resultar molesto y peligroso, especialmente en las curvas.

Con agua tenemos un menor índice de adherencia, que se notará especialmente en las curvas, porque en ellas se tendrá que enfrentar con la fuerza centrífuga, que impulsa al vehículo fuera de la carretera y que tiene que ser contrarrestada por la fuerza de tracción, para la que resulta fundamental la adherencia.

Debemos calcular que la velocidad para conducir con lluvia debe ser como mínimo de un 20% menos que la utilizaríamos si el piso estuviera totalmente seco.

Con la reducción de velocidad conseguimos por una parte mejorar la visibilidad, al incidir la lluvia con meos fuerza en el parabrisas, pero lo más importante es que también reducirá la fuerza centrífuga con lo que no se llegará al límite de adherencia y se evitará el peligro de derrapar.

Así que si este fin de semana vas a conducir y está lloviendo recuerda reducir la velocidad para no derrapar en una curva, tu seguridad es lo más importante.

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