Mediante un sistema de navegación, el conductor puede disminuir los tiempos en sus desplazamientos, reducir el consumo de carburante, el estrés, se pueden consultar datos del entorno tales como aparcamientos, hospitales, tramos de riesgo en la vía, túneles… o se puede recibir información del tráfico en tiempo real, sin olvidar el hecho de que un conductor perdido es un conductor imprevisible que puede aumentar el riesgo de accidente. Pero todas las ventajas del sistema de navegación se resumen en una: es necesario el uso responsable del sistema.
El GPS es una de esas herramientas a la que no le ves demasiada utilidad hasta que las utilizas por primera vez. Un sistema de navegación GPS ofrece otras características interesantes para los motoristas como la carga de tracks o el grabado de rutas. La inmensa mayoría de los conductores desconoce la normativa legal que regula la utilización de los GPS en España.
Es curioso que en España se penalice a un conductor que utiliza el GPS con el vehículo en movimiento, pero que no se penalice a un conductor que accione los mandos de la radio con el vehículo en movimiento. Esto no es lógico, ya que implica los mismos riesgos.
Antes de instalarlo debe tener en cuenta:
• Familiarízate con el sistema de navegación antes de su uso en el vehículo. Para ello, los manuales que ofrece el fabricante son de gran ayuda.
• Hay dos tipos de ajuste: el sistema de menús del aparato y las propiedades específicas de navegación y guiado. Practica con ambas.
• Realiza los ajustes necesarios, como el idioma, la cartografía, las opciones de ruta, el tipo de mensaje (la voz), las características de guiado, pantalla en 2D / 3D, iconos…
• Aunque la cartografía ha mejorado mucho, y los mapas son extremadamente fiables, asegúrate de que las instrucciones que te ofrece el navegador corresponden con la realidad del tráfico. Aunque son una buena herramienta, los navegadores no son infalibles.
¿Se condena en España a los conductores que consumen drogas?
Pues parece ser que no. Hoy en día hay en las carreteras más conductores que dan positivo por estupefacientes que por alcohol. Sin embargo, de las 45.000 condenas de 2010 por delitos en la carretera, solo veinte (un 0,04%) se debe al consumo de sustancias ilícitas.
Casi un 17% de los españoles conduce con alguna sustancia psicoactiva en el cuerpo, sobre todo con cannábis, seguidos de cocaína o medicamentos que afectan a la conducción, el doble de los que iban con alguna tasa de alcohol y cinco veces más de los que superaban la tasa máxima permitida.
La dificultad a la hora de combatir este problema, al compararlo con el alcohol es, que no hay herramientas de medición tan avanzadas ni unas evidencias en la correlación con los accidentes tan afianzadas.
Existe una falta concienciación en la sociedad actual. Cuando se analizan los tramos de edad de los positivos: en jóvenes ha bajado radicalmente en los últimos años el consumo de alcohol cuando van a conducir, mientras que las muestras de drogas no indican ninguna prevención al volante. El joven ha aprendido que si va bebido le quitan el carné y puede ir a la cárcel, pero si va drogado no está pasando nada.
Una gran diferencia entre el alcohol y las drogas es la medición de una y otra sustancia. En la actualidad existen aparatos de alta fiabilidad para medir los positivos, que se pueden detectar mediante una rápida prueba de saliva. Pero es muy discutible establecer unas tasas que determinen cuándo una persona no está en condiciones de conducir y en qué momento se podría considerar delito.
Sin duda, tenemos que avanzar mucho en este campo por la seguridad vial.
La velocidad excesiva o inadecuada y el consumo de alcohol y la edad son los factores que más inciden en accidentes mortales con motocicletas o ciclomotores. Aunque debemos de tener en cuenta que la mayoría de los accidentes en los que se ven implicados las motocicletas no son por culpa de los motoristas, son los “otros conductores” los culpables.
Si es cierto que conforme vamos adquiriendo experiencia en la conducción, menos riesgo de accidente existe, aunque también es verdad que mientras más kilómetros tenemos a nuestras espaldas, más confiados circulamos, y es entonces cuando podemos tener un accidente.
No existe un límite seguro de consumo de
alcohol: todo consumo de alcohol conlleva un
riesgo para la salud.
El alcohol produce efectos negativos sobre
la capacidad para conducir, incluso por debajo de los límites legales
A más experiencia, menos riesgo, además de influir el exceso de velocidad, el consumo de alcohol y las edades extremas (menores de 19 y mayores de 64 años), también intervienen otros factores como los años de antigüedad de la licencia o permiso para conducir estos vehículos (dándose menos riesgo a mayor experiencia).
Recuerda:
- No existe un límite seguro de consumo de alcohol: todo consumo de alcohol conlleva un riesgo para la salud.
- El alcohol produce efectos negativos sobre la capacidad para conducir, incluso por debajo de los límites legales.
- Si has bebido, no conduzcas. Hay otras formas de llegar a casa.
- No te montes en un coche con un conductor que haya bebido: arriesgará tu vida sin pensárselo, simplemente porque no puede pensar.
- Se solidario, intenta evitar que un amigo bebido coja el coche.
- Si sales en grupo, asegúrate de que un amigo no beba y sea el encargado de conducir.