El equipo de investigadores de la Cátedra Applus+ en Seguridad del Automóvil de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), dirigido por David Gallegos y Paco Liesa, ha desarrollado un limitador de carga para sistemas de retención infantil que mejora la seguridad de los pequeños.
Con este novedoso limitador se absorbe parte de la energía que se produce en un accidente frontal, lo que hace que se reduzca el riesgo de sufrir lesiones graves, sobre todo en el cuello y en la región del pectoral, por parte de los niños.
El funcionamiento de este dispositivo textil es muy sencillo, sólamente hay que instalarlo en los arneses superiores de las sillas infantiles, que es la zona por la cual la fuerza se transmite a los anclajes del sistema del vehículo, y de este modo se reduce en un 50% el tiempo en el que los niños tienen aceleraciones elevadas en un impacto frontal.
Este sistema además no añade ningún componente extra al sistema de retención infantil, por lo que no tiene un coste de implementación elevado.
Uno de los objetivos que debemos perseguir es que los niños viajen seguros en autobús ya que cada día es el transporte que muchos de ellos utilizan para llegar hasta sus colegios y por desgracia España está a la cabeza en muertes por accidentes de autobús, quizá uno de los motivos sea que el 25% de los autocares españoles superan los 15 años.
Por este motivo la Plataforma Ponle Freno ha puesto en marcha una campaña para promover el uso del cinturón de seguridad en el transporte escolar, aunque el problemas es que sólo los autobuses fabricados desde octubre de 2007 están dotados de él, lo que significa que la mayoría de los autobuses no dispone de cinturón de seguridad.
En esta ocasión Ponle Freno pide que se agilice la instalación de los cinturones de seguridad en los autobuses, especialmente en los que se dedican al transporte escolar.
La Plataforma Ciudadana ha realizado una encuesta on line a más de 30000 de sus miembros en la que más del 85% de los encuestados considera que ningún niño puede viajar sin cinturón. Por eso en esta campaña Ponle Freno pide a los padres que exijan a los colegios que el transporte de sus hijos se realice en vehículos dotados de cinturón de seguridad, mientras que al Ministerio de Industria le pide que ponga en marcha un “Plan Renove” de autobuses en el que se bonifique la adquisicón de autobuses dotados de cinturón de seguridad homologados y que esta medida se apoye además con una línea ICO específica para que las empresas de transporte puedan financiar la compra de los autobuses.
Si quieres más informaación sobre la campaña visita Ponle Freno
El RACE (Real Automóvil Club de España) ha realizado un estudio llamado “Sistemas de Retención Infantil” del que se despende que el 29% de las sillas infantiles para el coche suspenden en seguridad.
El RACE ha analizado 28 modelos de sillas infantiles comercializadas en Europa de las que 11 de los modelos se calificaron como satisfactorios, 9 como aceptables y 8 como insatisfactorios, frente a los 6 que obtuvieron esta calificación en el estudio del año anterior, y de estas 8 sillas que han suspendido el examen de seguridad, 5 de ellas obtuvieron la peor nota del estudio.
Las pruebas que se realizaron también demostraron que se las sillas infantiles que se colocan en sentido contrario al de la dirección de la marcha, es decir mirando hacia atrás, sujetan mucho mejor la cabeza de los niños.
La sujección de la silla al asiento también resulta fundamental para la seguridad de los pequeños y el sistema más seguro es el Isofix que se sujeta directamente al asiento frente al Isofix con base, que provoca que la parte superior salga disparada.
Las sillas que dejan el cinturón de seguridad a la altura del cuello pueden traer graves consecuencias en caso de que se produzca un frenazo brusco.
Algo común a la hora de transportar a los pequeños es dejarles en la silla con la mochina puesta, lo que aumenta considerablemente el riesgo de sufrir lesiones graves, ya que en caso de impacto frontal el peso de la mochila se multiplica por 40, por lo que si el niño carga con 5 kg en su mochila serían 200 kg los que presionarían la columna del pequeño.