En España hay casi 12 millones de personas que conocen de cerca las consecuencias de un accidente de tráfico grave en su entorno familiar, lo que supone que 1 de cada 4 españoles, exactamente el 24,9% ha pasado por esta situación en su familia.
Esto al menos es lo que se desprende de un estudio realizado por Josep María Aragay, profesor de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona, e impulsado por la Fundación Seguros Lagun Aro-Mirada Social y el colectivo Stop Accidentes.
Para realizar el estudio se ha realizado una encuenta, en cuyas preguntas colaboraron víctimas directas de accidentes de tráfico o sus familiares, a 1200 personas.
Los accidentes que se dan con mayor frecuencia son la salida de la calzada (19,3%), el cheque frontal entre vehículos (18,6%), el atropello (15,5%), el choque lateral (15%), la caída de moto o ciclomotor (12,1%) y el choque por detrás (11,9%). Un 32 por ciento de estos accidentes provocó la muerte, un 34,2 tuvieron consecuencias graves y un 33,8 por ciento fueron leves.
Entre los datos que nos deja el estudio se encuentra que:
El 42% de las personas que padece un accidente no se puede incorporar con normalidad a su puesto de trabajo.
El 23% de los conductores accidentados tiene miedo de volver a conducir algo que, según el autor del estudio, repercute negativamente en la seguridad vial.
En general los españoles creen que faltan medios, tanto económicos como humanos, para atender a las víctimas de los accidentes.
Tanto la asistencia psicológica como la atención judicial son dos aspectos que no logran el aprobado por parte de los ciudadanos que consideran que son mejorables, además en el caso de las secuelas, los españoles creen que las secuelas psíquicas de un accidentes son más difíciles de superar que las físicas.
El aspecto mejor valuado es la asistencia sanitaria, que obtendría una calificación de 6,67 puntos, seguida de las aseguradoras, con una valoración de 5,66 puntos y los atestados policiales valorados con 5,47 puntos.
El RACE (Real Automóvil Club de España) ha realizado un estudio llamado “Sistemas de Retención Infantil” del que se despende que el 29% de las sillas infantiles para el coche suspenden en seguridad.
El RACE ha analizado 28 modelos de sillas infantiles comercializadas en Europa de las que 11 de los modelos se calificaron como satisfactorios, 9 como aceptables y 8 como insatisfactorios, frente a los 6 que obtuvieron esta calificación en el estudio del año anterior, y de estas 8 sillas que han suspendido el examen de seguridad, 5 de ellas obtuvieron la peor nota del estudio.
Las pruebas que se realizaron también demostraron que se las sillas infantiles que se colocan en sentido contrario al de la dirección de la marcha, es decir mirando hacia atrás, sujetan mucho mejor la cabeza de los niños.
La sujección de la silla al asiento también resulta fundamental para la seguridad de los pequeños y el sistema más seguro es el Isofix que se sujeta directamente al asiento frente al Isofix con base, que provoca que la parte superior salga disparada.
Las sillas que dejan el cinturón de seguridad a la altura del cuello pueden traer graves consecuencias en caso de que se produzca un frenazo brusco.
Algo común a la hora de transportar a los pequeños es dejarles en la silla con la mochina puesta, lo que aumenta considerablemente el riesgo de sufrir lesiones graves, ya que en caso de impacto frontal el peso de la mochila se multiplica por 40, por lo que si el niño carga con 5 kg en su mochila serían 200 kg los que presionarían la columna del pequeño.
El estudio se ha desarrollado encuestando a niños entre 10 y 15 años y como conclusión general del estudio podemos decir que los niños prefieren a sus padres al volante, aunque reconocen que su madre es más prudente y se enfada menos.
Entre los datos obtenidos del estudio destancan:
El 80% de los encuestados se siente seguro cuando viaja con sus padres.
El 51% de los niños que participan en la encuesta cree que su padre es un conductor muy bueno frente al 41% que tiene esa opinión de su madre.
El 10% conduciría más despacio que su padre y un 21% más rápido que sus madres.
EL 25% reconoce que su padre pierde los nervios a menudo con el resto de conductores mientras que el 21% hace esa misma afirmación de su madre.
1 de cada 3 adolescentes reduciría los límites de velocidad y mejoraría la formación de los futuros conductores con el fin de reducir accidentes.
El 90% de los encuestados siempre utiliza el cinturón de seguridad, frente al 10% que sólo lo uriliza para viajes largos.
Que los encuestados tengan una visión más positiva sobre la conducción de sus padres se debe, según Miguel Ángel Vázquez, director de Análisis y Estudios de UNESPA a que “van con más frecuencia en el coche con su padre que con su madre”. En más de la mitad de los hogares españoles sólo conduce el padre y en un 30% conducen los dos miembros de la pareja.
Sin duda la visión de los niños sobre la conducción de sus padres contrasta con el estudio The Guild of Experienced Motorists (GEM), que según datos objetivos dice que las mujeres conducen mejor, así que la polémica está servida de nuevo: ¿Quién conduce mejor, hombres o mujeres?