Respetar la distancia de seguridad es fundamental para la seguridad vial, pero calcular la distancia de seguridad mientras conducimos a veces no es una tarea sencilla y para ponérselo más fácil a los conductores se han aprobado señales que marcan la distancia de seguridad, se trata de señales pintadas en el asfalto que marcan la distancia que deben dejar los vehículos entre sí.
Esta medida ya ha sido aprobada por unanimidad como proposición no de ley por la Comisión de Seguridad Vial del Congreso y se pide al Gobierno que la apruebe en el plazo más breve posible y estas marcas viales se empiecen a incorporar progresivamente en las carreteras de nuestro país, no podemos perder de vista que repetar la distancia de seguridad es un elemento clave para la mejora de la seguridad vial en nuestras carreteras.
Otra de las medidas aprobadas por unanimidad por la Comisión de Seguridad Vial del Congreso está relacionada con los motoristas, y se trata de impulsar acuerdos de colaboración técnica con las diputaciones y las Comunidades Autónomas para que se instalen en las carreteras quitamiedos que minimicen los riesgos para los motoristas en accidentes de motocicletas en estas carreteras de titularidad provincial.
Sin duda la puesta en marcha de estas iniciativas se traducirá en la mejora de la seguridad vial en nuestras carreteras.
Hoy empezamos un nuevo, el correspondiente al tema de maniobras. Hoy vamos a aclarar la norma Retrovisor, Señal, Maniobra.
Desde la maniobra más sencilla hasta la que entraña más riesgo, es preciso seguir unas reglas básicas para garantizar una circulación más segura, a saber observar, advertir y ejecutar.
Un automóvil es solamente una máquina que obedece las ordenes que le transmite, en forma de decisiones y movimientos, el cerebro de su conductor. Cualquier alteración anímica en un momento determinado, provoca los errores o aciertos de ambos. La ira, la agresividad, los trastornos transitorios producidos por el sueño, la fatiga y la ingesta de alcohol, son causas de pérdidas del control que se requiera para conducir con la máxima seguridad posible, un vehículo que pesa más de una tonelada y avanza a velocidades superiores a los 100 kilómetros por hora en un tráfico cada día más conflictivo y saturado. Aquellos conductores a los que, la rutina y el exceso de confianza, les lleva a olvidar estos factores cuando se sientan ante el volante, no solamente están en permanente riesgo de sufrir un accidente, sino que, pueden provocarlo a terceras personas inocentes. Aunque sólo sea durante un instante, cada día, cada vez que iniciamos la marcha, hagamos un esfuerzo por recordarlo: nos va en ello la vida.
Observar nuestro entorno: nuestro vehículo está equipado de una serie de elementos que nos permiten observar la situación antes de realizar cualquier maniobra y que tenemos que utilizar. Estos elementos son los espejos retrovisores, los laterales y el interior, por lo que antes de realizar cualquier maniobra debemos observar a través de los mismos la situación de la circulación, con el objeto de proceder a realizar la maniobra con total seguridad y sin obstaculizar al resto de los demás usuarios de la vía.
Advertir la maniobra. La maniobra que pretendemos realizar debemos de indicarla con suficiente antelación y utilizando los indicadores de dirección, si vamos a proceder a efectuar un cambio de dirección, un aparcamiento, o en su caso señalizándolo con el brazo.
Ejecutar la maniobra. La maniobra debe de ser precisa, sin vacilaciones y siempre sin obstaculizar, ni poner en peligro al resto de los usuarios, obligándoles a cambios de dirección o frenazos bruscos.
La norma establece que todo vehículo que circule detrás de otro habrá de hacerlo a una distancia que le permita detenerse en caso de frenazo brusco, sin colisionar con él, teniendo en cuenta especialmente la velocidad, las condiciones de frenado y adherencia. De igual modo la distancia que les separe en caso de adelantamiento, deberá ser tal que permita al que a su vez le siga adelantar con total seguridad.
La apreciación de la distancia resulta a veces difícil de establecer, si bien una sencilla operación nos puede dar una idea de la distancia a guardar, como es calcular aproximadamente 0,5 metros por cada kilometro/hora de velocidad, con lo que si circulamos a 120 km/h la separación que debemos guardar será de 60 metros.
En cualquier caso la distancia de seguridad deberá adecuarse a las condiciones de la vía y a las condiciones climatológicas, las cuales determinaran la distancia aconsejable para circular con total seguridad.
De forma práctica, para el cálculo de la “distancia de seguridad” en calzadas secas, podemos aplicar la Regla del Cuadrado, que engloba las distancias por tiempo de percepción y reacción a una velocidad determinada.
Ejemplos de “distancia de seguridad” en calzadas secas:
- A velocidad de 50 km/h: Distancia de Seguridad = Regla del Cuadrado = 52 = 25 metros.
- A velocidad de 90 km/h: Distancia de Seguridad = Regla del Cuadrado = 92 = 81 metros.
- A velocidad de 100 km/h: Distancia de Seguridad = Regla del Cuadrado = 102 = 100 metros.
- A velocidad de 120 km/h: Distancia de Seguridad = Regla del Cuadrado = 122 = 144 metros.
La “distancia de seguridad” en calzadas mojadas será el doble que en las de calzadas secas.
Mantener una distancia de tres segundos, el tiempo que se utiliza para realizar una frenada de emergencia, es la recomendada por la Dirección General de Tráfico para prevenir accidentes en la carretera. Si un vehículo circula a 120 kilómetros por hora, en tres segundos recorrerá algo más de 100 metros, la equivalente a la longitud de un campo de fútbol, y por lo tanto esa puede ser la referencia para calcular la distancia de seguridad necesaria.