El 14 de abril de 2006, en la vía de O Salnés se produjo un desgraciado accidente en el que 5 personas perdieron la vida.
El causante del accidente era un joven que en ese momento tenía 18 años, conducía sin haber obtenido el carné de conducir, con exceso de velocidad y adelantó en una rasante por una línea continua. El joven se encontró de frente con dos motos que no pudieron hacer nada para evitar la colisión. El resultado fue la muerte de los 4 motoristas que viajaban en las motos y la madre del conductor del vehículo causante del accidente que viajaba como copiloto.
El joven, después de casi 3 años, ha sido condenado a una pena de 4 años de prisión acusado de homicidio por imprudencia de 5 personas, pero los familiares de los motoristas se sienten insatisfechos con esta pena.
Manuel Picón de la Asociación de Motorismo Pontus Veteris cree que la cárcel no es la solución a este tipo de problemas, sino que hay que hacer más hincapié en la seguridad vial y en el respeto para que estas situaciones no se produzcan. Y es que un padre no le debe dejar el coche a su hijo cuando aún no tiene el carné de conducir, siendo además tan concurrida la vía de O Salnés donde se produjo el siniestro.
Esperamos que no se produzcan más accidentes por actitudes tan irresponsables como esta.
No es la primera vez que decimos lo peligrosas que resultan las distracciones al volante, pero no todas las distracciones están consideradas de la misma manera aunque el riesgo sea el mismo.
Por ejemplo, hablar por el móvil mientras conducimos está prohibido, pero sin embargo utilizar el manos libres para hablar por el móvil mientras conducimos no sólo no está prohibido sino que además está bien visto por la sociedad. Sin embargo, un estudio realizado por la Universidad de Utah demuestra que es tan peligroso conducir hablando por el móvil como utilizando el manos libres y que de ambas formas incrementamos el riesgo de vernos involucrados en un accidente.
Hablar por el móvil, independientemente de que se use el manos libres o no, genera imágenes mentales que interfieren en los procesos cognitivos asociados a la conducción. Por lo que el problema no está en la mano que sujeta el teléfono, sino en el cerebro.
Para realizar el estudio el Dr Strayer, director del estudio, y su equipo utilizaron simuladores de conducción y pidieron a los 96 participantes que condujeran en diferentes situaciones como hablando por el móvil, utilizando el manos libres, conversando con el copiloto o incluso habiendo ingerido una cantidad de alcohol suficiente como para ser multados. También se les pidió que realizaran tareas sencillas como circular por autopista unos kilómetros y encontrar una determinada salida o conducir por un trayecto urbano cambiando de carril, respetando semáforos y prestando atención a los peatones.
El estudio demostró que las conversaciones telefónicas distraen mucho más que hablar con un acompañante en el coche o escuchar la radio o un audio libro mientras se conduce.
Casi la totalidad de los conductores que iban hablando con un acompañante encontraron la salida que buscaban, además en este caso el copiloto servía de ayuda para encontrar la salida, mientras que de los conductores que hablaban por teléfono sólo la mitad fueron capaces de encontrarla.
El mensaje es claro, por cada señal que no conoces hay una nueva víctima. Podemos conducir mejor. Creo que no podemos añadir nada más, en cada uno de nosotros está la solución para evitar nuevas víctimas.